
La Comisión de Zonas Extremas analizó las brechas existentes en las asignaciones de zona para médicos especialistas, especialmente en urgencias, y su efecto en la disponibilidad y retención de profesionales en regiones como Arica y Parinacota.
Al respecto, el presidente de la instancia, diputado Jorge Díaz, señaló que el compromiso es corregir las injusticias, porque hoy el país necesita crecer y desarrollarse para todos, especialmente en áreas tan sensibles como la salud pública.
En ese marco, consultado sobre cómo se podría compensar esta brecha, el parlamentario explicó que existen distintas fórmulas. La primera apunta a equiparar los porcentajes de asignación de zona. A ello se suman medidas como fortalecer la formación de especialidades médicas en las propias regiones, lo que permitiría instalar capacidades locales, y avanzar en una mayor equidad en la redistribución de equipos médicos.
Asimismo, planteó la necesidad de revisar el sistema de devolución de becas de especialización. Actualmente, dijo que la ley permite que los profesionales cumplan este compromiso en cualquier lugar de la red asistencial, lo que ha derivado en que cerca del 80% lo haga fuera de las zonas más extremas. Esto, sostuvo, dificulta la llegada de especialistas a regiones como Arica y Parinacota, Tarapacá, Aysén y Magallanes.
En ese contexto, el legislador advirtió que hoy existe una inequidad entre las regiones extremas del norte y del sur del país, lo que impacta directamente en la salud pública. “Es una situación que estamos dispuestos a corregir”.
Sistema de asignación de zona

En representación del Ministerio de Salud, la jefa de división de la Subsecretaría de Redes Asistenciales, María Gabriela Hoffman, explicó que la asignación de zona funciona como un incentivo dentro del sector público. Aclaró que no opera de forma aislada, sino como parte de una estructura remuneracional más amplia.
Según la Ley 15.076, la asignación se calcula como un porcentaje sobre una base remuneracional. Esta considera factores como antigüedad, especialidad, competencia profesional, unidad de desempeño y funciones específicas. En la práctica, su impacto depende tanto del porcentaje asignado como del total de las remuneraciones.
La representante distinguió entre factores económicos y no económicos que inciden en la atracción y permanencia de médicosen zonas extremas. Entre los primeros se encuentran la remuneración total, las asignaciones, los costos de vivienda y transporte, el acceso a formación continua y la estabilidad laboral. En tanto, los factores no económicos incluyen el ambiente de trabajo, el apoyo entre pares, el respaldo clínico, las oportunidades de desarrollo profesional y las condiciones para la vida familiar.
Asimismo, explicó que existen diferencias en los porcentajes según el territorio. Estos van desde un 40% en zonas como Arica y Tarapacá, hasta un 140% en Isla de Pascua. También se registran niveles intermedios en regiones como Aysén (105%), Magallanes (70%) y Palena (90%). Estas variaciones buscan incentivar la permanencia en zonas más aisladas.
En paralelo, Hoffman destacó el rol del Plan de Formación como principal herramienta para distribuir médicos en el país. Actualmente, más de 11.500 personas participan en el programa y se proyectan cerca de 1.500 nuevos ingresos en 2025. Además, un 38% de los médicos de Atención Primaria de Salud se encuentra en etapa de destinación.
Añadió que el modelo contempla tres etapas. La destinación permite llevar médicos generales a zonas rurales o de difícil acceso y la formación aumenta la disponibilidad de especialistas mediante financiamiento con compromiso de retorno al sistema público. Finalmente, el Período Asistencial Obligatorio (PAO) distribuye especialistas en servicios con mayores necesidades, fortaleciendo la cobertura en regiones extremas como Tarapacá, Aysén y Magallanes.