
La Comisión de Futuro, Ciencias, Tecnologías, Conocimiento e Innovación aprobó en general tres proyectos de ley orientados a fortalecer la protección de niños, niñas y adolescentes (NNA) en los entornos digitales.
Las propuestas legislativas fusionadas buscan abordar distintos aspectos vinculados al uso de plataformas digitales por parte de menores de edad. Al respecto, plantean incorporar normas de seguridad, responsabilidades para los operadores de servicios digitales y mecanismos de supervisión frente a los riesgos que pueden afectar su desarrollo y bienestar.
La primera moción (boletín 18246) busca proteger a los menores frente a la adicción a las nuevas tecnologías y regular el acceso a redes sociales y otras plataformas digitales. La propuesta establece normas diferenciadas según el tipo de entorno digital, considerando las características de cada plataforma y los riesgos asociados a su utilización por parte de niños, niñas y adolescentes.
La segunda (boletín 18318) plantea crear un Estatuto de Responsabilidad Algorítmica y Protección Digital de Niños, Niñas y Adolescentes. La iniciativa busca el resguardo de los menores a partir de la aplicación del mandato constitucional de protección de la actividad cerebral y de los derechos de las personas en entornos digitales.
En tercer lugar, está el proyecto (boletín 18224) que proone establecer un marco integral de protección para NNA en el uso de redes sociales. Entre sus principales medidas, contempla la obligación de los operadores de plataformas de verificar efectivamente la edad de los usuarios. Además, prohíbe mecanismos de diseño adictivo en cuentas de menores de edad; exige reportes periódicos sobre riesgos y establece sanciones ante eventuales incumplimientos. Adicionalmente, fortalece el rol de padres, madres y cuidadores, e incorpora la alfabetización digital como herramienta de formación y prevención.
Mecanismos de fiscalización
Durante el debate general, las y los parlamentarios coincidieron en la necesidad de establecer una regulación robusta para enfrentar los efectos nocivos que determinadas plataformas y contenidos pueden generar en los menores de edad.
En ese contexto, manifestaron su interés por conocer cuáles serán las herramientas de fiscalización y auditoría que permitirán asegurar el cumplimiento efectivo de la futura normativa. Del mismo modo, identificar las experiencias internacionales que podrían servir de referencia para la realidad chilena.
Los integrantes de la comisión, asimismo, plantearon la importancia de equilibrar la protección de los derechos de NNA con el respeto de las libertades individuales y las obligaciones que corresponden al Estado en esta materia.
Alfabetización digital

Durante el análisis general de las iniciativas, la comisión recibió al Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, quien valoró que los proyectos avancen en la protección de NNA en los entornos digitales. Sobre el contenido, recomendó fortalecer la debida diligencia de las empresas en toda la cadena de diseño a distribución, así como una adecuada articulación con la nueva Agencia de Protección de Datos Personales.
Junto con ello, sugirió crear o designar una entidad especializada que cuente con competencias claras y una gobernanza específica para supervisar estas materias.
Por su parte, Rodrigo Torres, cofundador y COO de Muud, plataforma especializada en prevención y medición socioemocional mediante inteligencia artificial; señaló que el principal desafío actual no es únicamente enseñar inteligencia artificial, sino fortalecer las habilidades humanas para desenvolverse en este nuevo escenario tecnológico.
Frente a ello, planteó la necesidad de incorporar de manera estructural la educación socioemocional, la alfabetización en inteligencia artificial y la ciudadanía digital dentro del sistema educativo.
A su vez, Ivonne Bueno, de la Fundación Observatorio Ciudadan@ Digital, afirmó que la protección de la infancia en los entornos digitales se ha convertido en una preocupación global que requiere una regulación efectiva de las plataformas.
La especialista explicó que uno de los principales problemas se encuentra en los algoritmos utilizados por estas aplicaciones, los cuales recopilan y analizan grandes cantidades de datos personales para construir perfiles de usuarios y promover contenidos diseñados para maximizar el tiempo de permanencia.
Según indicó, estos mecanismos activan sistemas de recompensa asociados a la dopamina, antes de que los menores desarrollen plenamente la capacidad de evaluar críticamente sus efectos, favoreciendo de este modo conductas potencialmente adictivas.