La Sala de la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó, en general y particular, tras sucesivas votaciones, un proyecto que tipifica y sanciona más severamente el tráfico de estupefacientes, sustancias o drogas que, aun en pequeñas cantidades, sean capaces de producir graves efectos tóxicos o daños considerables a la salud.
La iniciativa, respaldada en general por 130 votos favor y 12 en contra; y que modifica la Ley 20.000, de drogas, establece una serie de circunstancias agravantes comúnmente asociadas a la comisión del delito de tráfico.
Lo anterior, porque la legislación actual no sanciona adecuadamente la manipulación, mezcla y adulteración de sustancias con el propósito de aumentar su potencia y daño a la salud pública, como es el caso del fentanilo y otras drogas que, aun en pequeñas cantidades, generan graves efectos tóxicos.
De esta forma, el texto derivado a tercer trámite al Senado, busca cambiar la persecución y sanción penal, para que esta no se enfoque solo en la cantidad de la droga decomisada, sino también en la peligrosidad de la misma.
Informó el texto en Sala el diputado Jaime Araya. Participaron en el debate las y los diputados Cristian Neira, Ana María Gazmuri, Daniel Lilayu, Marcela Hernando, Chiara Barchiesi, Bernardo Salinas, Hotuiti Teao, Roberto Arroyo, Ignacio Urcullú, Marcos Barraza, Priscilla Castillo, Stephan Schubert, Joanna Pérez, César Valenzuela, Sara Concha, Andrea Macías, Cristian Contreras, Luis Pardo, Fernando Zamorano, Fernando Ugarte y Jaime Mulet.
En términos generales, las y los diputados coincidieron en la necesidad de actualizar la normativa sobre tráfico de estupefacientes, debido a que la mezcla de sustancias no solo resulta más adictiva, sino que aumenta la letalidad. Relevaron la importancia de modernizar la legislación, debido a que la droga es más sofisticada.
Cabe señalar que, durante su trámite en comisión, se acordó suprimir de la ley el listado de sustancias respecto de las cuales se aplicará esta sanción, criterio ratificado por la Sala. De esta forma, se deja la nómina solo al reglamento, con el objeto de evitar que la nueva ley quede obsoleta a poco andar.
