Juramento de Nuevos Abogados

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Juramento de Nuevos Abogados

 

Sesenta Licenciados en Ciencias Jurídicas, egresados de universidades de distintas regiones del país, juraron como abogados en una solemne ceremonia efectuada –el lunes 29 de octubre recién pasado-  en el Palacio de Tribunales.

El acto estuvo encabezado por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Enrique Tapia Witting, efectuándose el juramento ante el Pleno de Ministros del Máximo Tribunal.

Esta fue la trigésima séptima ceremonia del presente año, ascendiendo a 1.587 los profesionales titulados a la fecha.

A continuación, transcribimos las palabras pronunciadas del Presidente Enrique Tapia en la ceremonia de juramento.

Colegas Ministros de la Corte Suprema:
Jóvenes Abogados:
Señoras y Señores:

En esta ceremonia de investidura de nuevos abogados deseo compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la necesidad que tiene el abogado de cultivarse intelectualmente y de profundizar durante toda su vida la formación jurídica recibida durante sus estudios universitarios.
En primer lugar, es fundamental para el pleno desarrollo profesional y humano que el abogado sea un hombre cultivado en diferentes disciplinas relacionadas, directa o indirectamente, con su profesión. Por ejemplo menciono: ciencias políticas, historia, economía, entre otras.
Aparte de la formación integral, común a todo hombre y mujer, está la formación en la propia disciplina y profesión. El abogado debe tener, por vocación, una inclinación al estudio, la lectura y el aprendizaje permanente. Es lo que, actualmente, se denomina “educación continua” y que las distintas universidades están desarrollando a través de programas especiales. Se trata, pues, de que el egreso no importe una desvinculación con la institución universitaria, a la que los ex alumnos debieran seguir unido durante toda su vida.
Esta necesidad de estudiar es apremiante en los tiempos en que vivimos por los vertiginosos cambios en la formas de vida y de pensamiento; lo que se traduce en la modificación de la legislación y en la adopción de nuevos principios, instituciones y normas. Esto se advierte, claramente, en el ámbito del Derecho de Familia, con el surgimiento en los últimos años de nuevos principios, como los de interés superior del niño y libre investigación de la paternidad. Lo mismo ha acontecido en el proceso penal, como es de público conocimiento de la ciudadanía.
Junto con la dimensión intelectual, es necesario para la formación integral de la persona, cultivar el aprecio por la estética y las artes en general: música, literatura, artes plásticas y de la representación. Todo ello ayuda a elevar el espíritu humano por sobre la contingencia y las preocupaciones cotidianas. Imitemos así a los antiguos abogados romanos.
Pero la necesidad de cultivo intelectual debe ir unida a la de formación ética, para que los conocimientos que el abogado adquiera sean puestos al servicio de la justicia por sobre el lucro, el prestigio y el interés personal. El abogado se debe a su cliente, como el médico a sus enfermos; el sacerdote a sus feligreses, y el profesor a sus alumnos.
Esta necesidad de armonizar la formación intelectual con la lucha por la justicia la ha expresado el insigne jurista don Ángel Osorio en su Decálogo del Abogado, al decir: “Busca siempre la justicia por el camino de la sinceridad y sin otras armas que las de tu saber”.
Finalmente, concluyo invitándolos a amar su profesión, para consolidar la vocación jurídica que han escogido. Para ello me permito traer a colación estas palabras de Gabriela Mistral sobre la vocación: “que el oficio no nos sea impuesto, primera condición para que sea amado: que el hombre lo elija como elige a la mujer y la mujer lo mismo como elige al hombre, porque el oficio es cosa mucho más importante todavía que el compañero. Estos se mueren o se separan, el oficio queda con nosotros”.
Ojalá que la profesión que hoy comenzarán a ejercer sea fuente de profundas satisfacciones para ustedes y sus familias, por la noble misión de dedicar la vida al servicio de la justicia.

Muchas Gracias.

Enrique Tapia Witting
Presidente Corte Suprema

Nómina de Nuevos abogados

Barraza Guajardo, Ruth Andrea
Bascuñán Aylwin, María Laura
Beltrán Ramírez, Marcelo Evaristo
Bravo Guzmán, Paulina Teresa
Burotto Gorigoitia, Victoria de los Ángeles
Caballero Rivera, Gonzalo Jaime
Cabello Celis, Cristián Leonardo
Carrillo Caro, Luis Armando
Castro Charles, Hugo Andrés
Cifuentes Muñoz, Daniela Paz
Concha González, Ricardo Esteban
Córdova Aravena, Macarena Alejandra
Correa Oviedo, Luis Adolfo
Díaz González, Andrea Lissette
Díaz Soto, Hernán Abel
Espinoza Silva, Patricio Rodrigo
Fernández Marticorena, Cristóbal Alberto
Figueroa Veas, Leonel Andrés
Fontecilla Millán, Matías
Franco Zúñiga, María Loreto
Garrido Coloma, Claudio Benjamín
Gazitúa Zavala, Gonzalo Javier
Gómez Franco, Alethia Paz
González Arismendi, Melita Ivonne
González Leiva, María José
González Prussing, Carol Noemí
Henríquez Ramírez, Alfonso Andrés
Hidalgo Fernández, Gonzalo Fernando
Illanes Diez, Magdalena María
Isler Soto, Erika Marlene del Carmen
Martínez Fernández, Sebastián Ignacio
Mena Letelier, Nicolás Eduardo
Mesa Julián, Daniela Andrea
Meza Encina, Bárbara Andrea
Monares Santander, Nathalie Ingrid
Montero Bustos, Loreto Cecilia
Mora Elgueta, Ingen Evelyn
Moya Soto, Alex Richard
Mujica Fredes, José Luis Alfredo
Muñoz Bombala, Manuel Alejandro
Olivos Zerené, Luis Ramón
Orellana Monardes, Claudia Patricia
Peña Sepúlveda, Rodrigo de Jesús
Pisón Delgado, Priscila Elisabeth
Ponce Martínez, Caroline Irene
Reyes Pardo, Adrián Octavio
Rojas Reyes, Alamiro Manuel
Rojas Rojas, América Antonia
Rubio Muñoz, Pamela Loreto
Salazar Hernández, Paulina Alejandra Elena
Sánchez Birke, Paula Alejandra
Sánchez Sepúlveda, Nicolás Raymundo
Sepúlveda Oyarzún, Fabiola Loreto
Silva Bengolea, Cristóbal
Torres Mercado, Christian Gonzalo
Torres Moraga, Rodrigo Alberto
Véliz Paiva, Paula Carolina
Vergara Leiva, Hernán Agustín
Yurin Araya, Christian Rodrigo
Zúñiga Gallardo, Paula Andrea