La Comisión de Futuro y Ciencias continuó con la votación del articulado del proyecto de ley (boletín 17795) que busca regular la creación y difusión de representaciones digitales realistas de personas generadas mediante inteligencia artificial (IA), conocidas como deepfakes.
El proyecto se originó en una moción impulsada por la diputada Gael Yeomans,. Respecto de éste, el Ejecutivo presentó modificaciones que la comisión comenzó a votar en la sesión anterior.
En ese contexto, se definió que el objeto de la ley es proteger la identidad e integridad de las personas frente al uso de la inteligencia artificial (IA). Apunta, especialmente, a la generación, modificación o difusión de representaciones digitales verosímiles, pero falsas de su imagen, cuerpo y voz.
Asimismo, ya se aprobó el ámbito de aplicación de la ley. Está destinado a personas naturales y jurídicas. En particular, se aplicará a plataformas digitales de redes sociales que ofrezcan sus servicios en territorio nacional.
En esa línea, su autora explicó que la norma busca abordar el uso malintencionado de la IA mediante la utilización de imágenes, videos o audios no consentidos por las personas.
Asimismo, destacó que la instancia aprobó el derecho a la integridad digital como derecho de una persona a poder guardar la protección de su imagen y su voz. Además, se sanciona su mala utilización, siempre que vulnere el honor de la persona.
Sobre el punto, se respaldó que toda generación o difusión de representaciones digitales verosímiles, pero falsas, en los términos descritos en esta ley, se encontrará prohibida.
Sin embargo, la parlamentaria explicó que también se aprobó una indicación de su autoría que establece una excepción. Esta sería el uso satírico o cultural de la IA y que no tenga la orientación de ir en contra del consentimiento de la persona, siempre que se diga que el contenido se hizo con IA.
Uso de etiquetas y temas rechazados
Otras normas aprobadas son el uso de etiquetas de inteligencia artificial. Es decir, para cautelar el derecho a la integridad digital, las plataformas de redes sociales identificarán e informarán de manera clara, mediante el uso de etiquetas visibles o sellos distintivos, toda imagen, audio o video generado o manipulado mediante IA. Su incumplimiento será constitutivo de infracción.
Entre los temas rechazados está el artículo que prohíbe generar, difundir o almacenar representaciones digitales realistas sin consentimiento. Este punto no alcanzó la mayoría de los votos necesarios porque hubo cuestionamientos a sancionar a quienes difundan deepfakes.
Tampoco prosperó la protección post mortem. Es decir, la extensión del derecho a la integridad digital cuando la persona afectada falleció, con el consentimiento que se extendía a sus herederos o representantes legales.
Límites a la inteligencia artificial
Además del proyecto sobre representaciones digitales, la comisión continuó con las audiencias en torno a la moción que establece límites al desarrollo de la inteligencia artificial en resguardo de los derechos humanos (boletín 17112).
Su autor, el diputado Johannes Kaiser, explicó que la propuesta se hace cargo de qué cosas no debiesen afectarse por la IA. Esto es, la autonomía de la voluntad de las personas para no ser objeto de manipulación por algoritmos o IA, para que no se conduzca a la gente a tomar decisiones que -informada de manera correcta o incorrecta- no tomaría.
Agregó que la idea es que la gente sea dueña de sí misma y no la afecte el avance tecnológico, el cual tiene que estar al servicio de las personas y no las personas al servicio de ese avance.
Por ello, a su juicio, “es más fácil para la protección de las personas establecer qué derechos no deben ser vulnerados, que decirle a la tecnología cómo tiene que ser para no vulnerar los derechos”.
Para abordar el tema, intervino el vicerrector de investigación y doctorados de la Universidad Autónoma de Chile, Claudio Suazo. El académico manifestó una opinión favorable a la iniciativa, ya que protege el derecho a no ser dirigido por una inteligencia ajena aunque sea eficiente.
Valoró que se promuevan los principios de autonomía, transparencia y seguridad. También, que se enuncien los derechos de manera clara, lo que va en un sentido correcto para defender a las personas de una avalancha de avance tecnológico.
Finalmente, recalcó la orientación humanista del proyecto, que calificó como pro libertad individual, pro mercado responsable, pro regulación responsable del Estado, pro racionalidad pública y pro dignidad humana.
