CORTE DE APELACIONES DE SAN MIGUEL BRINDA EMOTIVA DESPEDIDA A FISCAL JUDICIAL TRAS 54 AÑOS DE SERVICIO EN EL PODER JUDICIAL

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El pleno de ministros de la Corte de Apelaciones de San Miguel se reunió extraordinariamente para brindar una despedida al fiscal judicial del tribunal de alzada Fernando Carreño Molina. En la solemne ceremonia, el homenajeado estuvo acompañado por su hijo Fernando Carreño Ortega, ministro de la Corte de Apelaciones de Rancagua y su nieta.

La ceremonia fue encabezada por la presidenta de la Corte de Apelaciones de San Miguel, ministra Carmen Rivas, quien destacó las cualidades humanas y profesionales del fiscal Fernando Carreño, quien se desempeñó más de 13 años en el tribunal sanmiguelino.

Al finalizar, se le hizo entrega a Fernando Carreño de un galvano de reconocimiento y agradecimiento por sus años de trabajo y dedicación al servicio público, recibiendo –además, los saludos y aprecio de los ministros, relatores, abogados integrantes y funcionarios que llegaron para homenajearlo. A continuación, se ofreció un cóctel que compartieron todos los invitados junto con recuerdos y anécdotas que salpicaron la trayectoria del fiscal.

Una vida dedicada al Poder Judicial
Fernando Carreño Molina nació, en Santiago, el 19 de abril de 1930. Realizó sus estudios secundarios en el Liceo Alemán de la capital y de derecho en la Universidad de Chile. Prestó juramento como abogado en septiembre de 1971.

Sin embargo, su ingreso al Poder Judicial se produjo a comienzos de 1960. Año en que fue nombrado secretario del Juzgado de Letras de Menor Cuantía del campamento minero de Sewell (Sexta Región). Al yacimiento cuprífero, llegó acompañado por su esposa, ocupando una casa destinada para ingenieros y supervisores. Sus tres hijos nacieron en la localidad.

El fiscal Carreño recuerda su estadía en el campamento “como muy tranquila y agradable”: “En general, se vivía en armonía ya que los dueños de la compañía respetaban la ley y cumplían todas las obligaciones con sus trabajadores”, rememora.

A comienzos de 1970, fue trasladado al 2º Juzgado del Crimen de Rancagua, como secretario, y 1974 –ya titulado– fue nombrado juez en el 5º Juzgado del Crimen de Santiago, para luego servir en el 16º Juzgado del Crimen de Santiago, tribunal en el que permanece hasta 1993. Año en que fue designado fiscal judicial de la Corte de Apelaciones de Rancagua, cargo que sirve hasta diciembre de 1999. Finalizando su trayectoria judicial como fiscal de la Corte de Apelaciones de San Miguel, cargo que ejerció por poco más de 13 años. Tribunal que, el ahora ex fiscal, define como “una muy buena Corte”.

“Aquí encontré una gran comunidad; donde se respeta la jerarquía y a todas las personas. Siempre se ha observado mucho respeto, preocupación e interés por todos sus funcionarios”, dijo.