En una masiva ceremonia realizada -ayer, lunes 30 de junio- en el salón pleno de la Corte de Apelaciones de Concepción se despidió a tres emblemáticos funcionarios del tribunal de alzada penquista.
Con la presencia de ministros, relatores, jueces, funcionarios, familiares y amigos, se homenajeó al oficial primero Elí Farías; al oficial de sala, Juan Sáez; y al eléctrico René Rodríguez, quienes utilizando la Ley 20.708, de incentivo al retiro, pusieron término a sus labores.
“Estos funcionarios han tenido una larga jornada en el Poder Judicial. Los sueldos, los conocimientos y la infraestructura no eran iguales antiguamente, por lo que se deben resaltar sus méritos, sobre todo porque mantuvieron una conducta ejemplar en su moralidad y probidad”, destacó el presidente de la Corte, Jaime Solís Pino.
Rostros emocionados entre los ahora jubilados y sus cercanos, quienes pusieron punto final a carreras que se extendieron entre 48 y 50 años.
“No esperaba esto. Fue algo muy bonito. Me voy contento porque en las épocas malas logré mantener el edificio en buen estado cuando había que hacer injertos en la parte eléctrica”, contó René Rodríguez.
En tanto, Juan Sáez dijo: “Son muchos recuerdos en estos años. Cuesta nombrar uno en particular, pero voy a mencionar uno muy significativo que sucedió el día del terremoto. El sábado (después de la catástrofe de la madrugada) yo estaba acá en la Corte y le dije al presidente Juan Villa que quería trabajar y que estaba lista la sala. Él me respondió que cómo íbamos a hacer eso y al final no trabajamos”.
Un momento especial se vivió al destacar las virtudes de Elí Farías, reconocido por sus colegas por su permanente disposición para, por décadas, ayudarlos a resolver sus dudas para cumplir mejor sus tareas.
“Todos confiaban en mis conocimientos, así que yo con gusto ayudé a muchos a formarse, ya que cuando llegué acá tenía cierta experiencia que quise transmitir”, sostuvo Farías.
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