Poder Judicial entregó a la comunidad restauración del Palacio de los Tribunales

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El Poder Judicial abrió los festejos del Bicentenario de la Patria con la entrega a la comunidad de la recuperación arquitectónica del Palacio de los Tribunales, edificio que forma parte del patrimonio histórico del país y en cuyos terrenos, prácticamente, se dio inició a la República.

 

Por tratarse de la ceremonia con que el Poder Judicial recuerda las tradiciones de la vida del Chile independiente, el presidente de la Corte Suprema, ministro Milton Juica Arancibia, invitó especialmente al Presidente de la República, Sebastián Piñera Echenique, para participar de este importante acto que se realizó el 2 de septiembre, en el Palacio de Tribunales.

 

Además del  presidente de la Comisión Bicentenario del Poder Judicial, Rubén Ballesteros Cárcamo, participaron las más altas autoridades del sector justicia  en la entrega de la restauración del Palacio de los Tribunales, proyecto que se inició en junio de 2009 y que concluyó recientemente.

 

Con una inversión total de $ 1.797.344.525 (mil setecientos noventa y siete millones trescientos cuarenta y cuatro mil quinientos veinticinco pesos), algo así como tres millones de dólares, el proyecto contempló la restauración de las tres fachadas del histórico edificio, el que se emplaza en calle Compañía, entre Bandera y Morandé, y que fue construido entre 1905 y 1930.

 

La restauración intervino 4.800 metros cuadrados del edificio.

 

Las labores -a cargo de la Corporación Administrativa del Poder Judicial y entregados a una empresa constructora privada en proceso de licitación se ejecutaron en tres etapas- demorando un total de 480 días,  y consideraron una recuperación del patrimonio del edificio que es un referente en el centro cívico del país.

 

En la primera fase, se restauró la fachada que da a calle Morandé; en la segunda se realizó la restauración en calle Bandera, y en la tercera etapa el frontis que da a calle Compañía.

 

Entre otras múltiples tareas, los trabajos en la fachada incluyeron:
1) Reparación y reposición de elementos decorativos, tales como: pináculos, acroteras, rosetones, textos, entre otros.
2) Restauración y reposición de alrededor de 150 piezas de mármol, tanto casetones de las fachadas como los balcones del segundo y tercer piso.
3) Restauración de 148 puertas y ventanas (cambio de vidrios como medida de mitigación acústica), además de 800 piezas de bronce.
4) Restauración de piedra tunca en el piso zócalo, junto con la aplicación de un protector antigrafiti. Esta consiste en una formulación que crea una película incolora, de brillo mate, sobre toda superficie lavable. Según sus especificaciones técnicas, la pantalla protectora es impenetrable para las pinturas usadas habitualmente en los rayados que afectan la visión o la estética de las superficies. Su aplicación no afecta la superficie donde fue aplicada y es totalmente biodegradable.
5) Sistema disuasivo para evitar que se posen palomas.
6) Proyecto de climatización que contempla eliminar todas las unidades exteriores de fachada, según lineamientos del Consejo de Monumentos Nacionales.
7) Proyecto de iluminación exterior: para ahorrar energía se usó un sistema de focos leds, que disminuyen en forma considerable el consumo energético en comparación a la iluminación tradicional.

 

Independientemente de lo anterior, el plan de recuperación del interior del Palacio de los Tribunales ha contemplado en los años anteriores y desarrolla en estos días:
1) Pintura y restauración de puertas en el primer piso. Realizado en febrero de 2008.
2) Pintura y reparación de puertas en segundo y tercer piso del hall Bandera. Ejecutado en septiembre de 2008.
3) Restauración de ventanas en el tercer piso de la nave central, ala oeste. Efectuado en diciembre de 2008.
4) Pintura del segundo y tercer piso de la nave central; pintura del hall de acceso calle Compañía; pintura de la caja de la escala central; restauración de 44 ventanas del tercer piso (ala este); restauración de cuatro puertas del tercer piso de Bandera; barniz de puertas y ventanas del segundo piso; ocultamiento de cables de pilares, reparación de cornisas. Concretado en febrero de 2009.
5) Pintura de la cúpula central y arcos costado oriente y poniente; restauración de vitreaux del hall Bandera y pintura de la cornisa; limpieza de cubiertas vidriadas y pilares metálicos de la nave central; y restauración de 13 puertas y 11 ventanas. Concluido en el primer trimestre 2010.

 

Asimismo, debido al terremoto del 27 de febrero de 2010 se debió realizar labores de  restauración del Salón de Pleno de la Corte Suprema y de las dependencias del sector de Morandé, las que ya se encuentran entregadas a la comunidad.

 

Historia del Palacio
Situado en calle Compañía, entre Bandera y Morandé, frente a la plaza Montt-Varas, el edificio del Palacio de Justicia fue construido entre los años 1905 y 1930 por la Inspección de Arquitectura del Ministerio de Industrias y Obras Públicas. Sus primeros proyectistas, en el siglo XIX, fueron Manuel Aldunate, Fermín Vivaceta y José T. Gandarillas.

 

Fue construido en dos etapas. La primera, desarrollada entre los años 1905 y 1911, comprendió el sector poniente  del edificio (hacia calle Morandé)  y el ingreso principal. La segunda etapa de construcción se desarrolló entre los años 1928 hasta su culminación en 1930, edificándose el sector oriente del inmueble (hacia calle Bandera).

 

Emanado del proyecto del arquitecto francés Emilio Doyére y su discípulo Alberto Schade, destacan su marcado estilo greco-romano con fuertes influencias francesas, el ladrillo y adobe empleado en la parte antigua y su construcción de hormigón armado en la nueva.

 

También cabe mencionar su hall de acceso, que da paso a la escala principal del edificio construida en mármol y decorada con la presencia de dos cariátides, columnas en forma de mujer creadas por el escultor catalán Antonio Coll y Pi.

 

El Palacio de los Tribunales, a través del imponente volumen que le dan sus tres pisos, domina la Plaza Montt-Varas, ocupando con su fachada principal, de austera ornamentación y marcada por la severidad del sello oficialista, toda la longitud de la cuadra. Su pórtico ligeramente saliente del resto del edificio, se encuentra formado por dos gruesas y cortas columnas centrales y dos medias columnas laterales, las que sostienen el balcón de doble altura desde donde nacen las cuatro altas columnas de capitel jónico (dos columnas centrales y dos medias columnas laterales) que junto a las pilastras laterales, sustentan el gran frontón y su entablamento. A ambos lados del frontispicio se destacan columnas adheridas de doble altura que modulan y enmarcan la fachada. Se repite un frontón semejante, pero en menor escala, en cada uno de los extremos de la fachada.

 

En su interior se distribuyen sus tres plantas a través de pasillos laterales a media altura que relacionan las distintas dependencias del recinto, unidos todos por una galería de triple altura que cruza el edificio en toda su longitud, y una estructura metálica que da forma y sustento a una abovedada cubierta vidriada.

 

El domo central del edificio está compuesto por cuatro alegorías en bajo relieve que representan las cuatro virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Templanza, Fortaleza. Asimismo, resalta un vitral, obra alemana de principios del siglo XX, firmada por la casa Mayer y Cia. de Münich.

 

El Amanecer de la Patria
Los terrenos del ala oriente del Palacio, es decir, el sitio desde calle Bandera albergó hasta 1915 el edificio del Consulado, lugar donde el 18 de septiembre de 1810 se celebró la Primera Junta Nacional de Gobierno y sitio en el que, el 28 de enero de 1823, presentó su abdicación el Director Supremo Bernardo O’Higgins Riquelme.

 

En la escalera de acceso al segundo piso por el ala oriente se mantiene una reja conmemorativa de estos importantes hechos históricos y que recuerda: “El Amanecer de la Patria”, según el Instituto de Conmemoración Histórica de Chile.

 

Además en los terrenos del edificio se albergó el Congreso Nacional, la primera Biblioteca Nacional  y la casa del destacado teólogo jesuita Manuel Lacunza.