Juramento de nuevos abogados
Cuarenta y cinco licenciados en Ciencias Jurídicas, egresados de universidades de distintas regiones del país, juraron como abogados en ceremonia solemne, efectuada en el Palacio de Tribunales, el 19 de diciembre pasado.
El acto fue encabezado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Urbano Marín Vallejo, efectuándose el juramento ante el Pleno de Ministros del Máximo Tribunal.
Esta fue la trigésima cuarta ceremonia del presente año, ascendiendo a 1.411 los profesionales titulados a la fecha.
A continuación, transcribimos las palabras del Presidente Urbano Marín Vallejo, pronunciadas en la ceremonia de juramento.
Colegas Ministras y Ministros de la Corte Suprema
Señoras y Señores
Nuevos Abogados:
En un juramento anterior, tratamos de explicar en qué consiste ser un buen abogado, condición ideal que Uds., ciertamente, desean alcanzar en vuestro ejercicio profesional.
En esta ocasión, deseo referirme a cuáles son los atributos o virtudes que distinguen a ese buen abogado.
A este respecto, como ocurre ordinariamente en el campo jurídico, no existe una respuesta única e invariable. Hay múltiples cualidades destacadas por distintos autores en diversas épocas que identificarían al letrado virtuoso: la inteligencia, la sagacidad, la docilidad, el razonamiento, la previsión, la circunspección, la precaución o el buen consejo, entre otras muchas condiciones.
Para quien habla, sin embargo, la virtud que debería poseer todo “buen abogado”, reside principalmente en la prudencia; es decir, en el buen juicio, en el criterio y en el discernimiento.
El abogado prudente, al margen de la actividad concreta que desarrolle, es el letrado que conoce lo que debe hacer y lo que debe evitar. Como expresaba Isidoro de Sevilla: “prudente es quien “ve de lejos”, quien es perspicaz y discierne las etapas de los acontecimientos inciertos“.
En otras palabras, podemos decir que obra con prudencia quien se propone buenos fines y escoge buenos medios para alcanzarlos. Y es precisamente la mayor o menor disposición para elegir medios adecuados a los asuntos concretos que se les presentarán a Uds. en su vida profesional, lo que se conoce como “criterio jurídico”. Esta, como muchas cualidades, no es una condición natural, sino el resultado paulatino de la experiencia y el aprendizaje.
En este punto es pertinente citar al jurista francés Boucher D”Argais, en su obra “Ciencias del foro o reglas para formar un abogado”, quien expresaba elegantemente a fines del siglo XVIII la importancia del “buen juicio” en la labor profesional del letrado.
Decía este autor: “La prudencia conviene de tal modo a la profesión de abogado, que los Jurisconsultos romanos fueron llamados por excelencia, “Prudentes” y su profesión “Jurisprudencia”, porque el objeto de esta ciencia es defender con un espíritu de justicia y prudencia los derechos e intereses de los hombres justos en sociedad, sin lo cual los reinos y los estados serían más bien guaridas de ladrones, que sociedades civiles. Así, pues, la virtud de la prudencia es tan superior a todas, que según un poeta “los hombres que la poseían no necesitaban de auxilio de ninguna Divinidad”; queriéndonos dar a entender en esto, que el hombre halla en la prudencia todos los recursos necesarios para los varios lances de la vida”.
Espero y deseo sinceramente que todos y cada uno de Uds. al llegar al final de su vida y contemplando hacia el pasado su profesión, pueda llegar a decirse íntimamente: he procurado ser un “buen abogado” y lo logré, porque utilicé siempre la prudencia en el ejercicio del Derecho y colaboré en la formación de la jurisprudencia.
De nuevo, congratulaciones por el título que hoy han recibido de esta Corte, felicitaciones a las que son también muy legítimos acreedores vuestros padres y familiares, por su irremplazable ayuda en la obtención de este diploma.
Muchas gracias
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NÓMINA
Abarzúa Henríquez, Jorge Andrés
Alid Cuadra, Carolina Mariana
Angelini Pinedo, Mara Antonella
Arrieta Urrutia, Carolina Alejandra
Ávalos Martínez, Carlos Alberto
Ayala Novoa, José Miguel Óscar
Barría Lezaeta, José Miguel
Brahm Morales, María Fernanda
Burmeister Valenzuela, María Eliana Zulema
Carvacho Contreras, Paula Raquel
Castro Galarce, Carmen Gloria
Escudero Treder, José Omar
Espinosa Sánchez, Wendy Raquel
Espinoza Acosta, Ingrid del Carmen
Garay Quintanilla, Maritza de los Ángeles
Grez Subercaseaux, Alfonso
Guelet Calisto, Yoselin Paz
Hernández Araya, Margaret Carolina
Hertrampf Rojas, Iván Andrés
Long Achurra, Santiago Gustavo
López Ibáñez, Pascal Katherine
Lorie Dabovic, Marcos Andrés
Oyarzo Sánchez, Eugenia Amelia
Parodi Guastavino, Stefano Alfredo
Pavón Mediano, Andrés Marcos Alberto
Peña Cuevas, María Cristina
Pezoa Tolhuysen, Víctor Antonio
Pineda Fonseca, Jessica Jeannete
Ponce de León Solís, Viviana Lorena
Potter Trisotto, Pamela Francis
Pruzzo González, Dino Gianfranco
Quiroz Gómez, Susana Alejandra
Rameau Monardes, Pierre Alfonso
Ramírez Escobar, Sergio Enrique
Reyes Pradenas, René Alexander
Rojo Vergara, Laura Pamela
Romero Farías, Carolina del Pilar
Ruiz Zamora, Leonardo Andrés
Saavedra Candia, Jaime Ernesto
Soto Alegría, Rosario Andrea
Sotomayor Pinuer, John Robert
Vargas Cáceres, Javier Antonio
Videla Munita, Raimundo
Villaseñor Pavez, Verónica de las Mercedes
Vivaldi Macho, Lieta Valeria

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