Juramento de nuevos abogados
Cuarenta y cinco licenciados en Ciencias Jurídicas, egresados de universidades de distintas regiones del país, juraron como abogados en ceremonia solemne efectuada en el Palacio de Tribunales el 28 de noviembre pasado.
El acto fue encabezado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Urbano Marín Vallejo, efectuándose el juramento ante el Pleno de Ministros del Máximo Tribunal.
Esta fue la trigésima primera ceremonia del presente año, ascendiendo a 1.276 los profesionales titulados a la fecha.
A continuación, transcribimos las palabras del Presidente Urbano Marín Vallejo, pronunciadas en la ceremonia de juramento.
Colegas Ministras y Ministros de la Corte Suprema
Señoras y Señores
Nuevos Abogados:
En juramentos anteriores, he aludido a grandes hombres que fueron capaces de expresar con su ejemplo la dignidad de la abogacía, incorporando valores humanos a nuestra actividad.
Así, hicimos mención St. Ives o San Ivo, sacerdote, juez y abogado, al que se venera como patrono de los abogados en Francia y Estados Unidos y de quien se dice que por haberle disputado sin éxito la función de Portero del cielo a San Pedro, logró que éste no dejara entrar desde entonces a ningún otro abogado al Paraíso.
Deseo referirme en esta ocasión a la vida de otro gran virtuoso: ALFONSO MARIA DE LIGORIO, conocido en la tradición religiosa como “San Alfonso”, patrono de las ciudades de Nápoles y de Agrigento, en Italia, y quien fue también distinguido por la Iglesia con el título de Patrono de los abogados, filósofos y confesores.
Alfonso de Ligorio nació en 1696, cerca de Nápoles en el seno de una familia acomodada. Su inteligencia y otras grandes capacidades le permitieron comenzar los estudios de abogado a la edad de los 12 años. La historia cuenta que en cada día de su periodo de enseñanza sólo tuvo una hora de descanso y a los 16 años se convirtió en abogado y doctor en derecho civil y canónico. Y con una carrera acelerada y deslumbrante, a los 19 años ya era un famoso letrado. Este éxito nacía de la confianza que inspiraba su ciencia y su virtud, su elocuencia persuasiva y, sobre todo, su absoluto desinterés.
Según se cuenta, jamás perdió un juicio en 8 años, hasta que un día sufrió un revés inesperado y decepcionante en un pleito, que lo decidió a abandonar tempranamente la profesión para dedicarse por el resto de su existencia a la vida religiosa cuando sólo tenía 27 años.
San Alfonso, antes de dejar su actividad de jurista, redactó un conocido “Decálogo del abogado”, que constituye su legado más conocido. Este contiene reglas sobrias y terminantes que aconseja observar a todo letrado al ejercer la profesión. Muchas de estas pautas están aun plenamente vigentes y algunas forman parte de las normas que regulan hoy nuestra profesión, que encierra el Código de Ética del Colegio de Abogados. Estas reglas las expresó en la siguiente forma:
• No deben aceptar causas injustas, porque son perjudiciales para la conciencia y la honestidad.
• Una causa, por buena que sea, no se puede defender con medios ilícitos o injustos.
• Toda causa asumida se debe tratar con todo el empeño que se coloca en los propios asuntos personales.
• Un abogado que pierda una causa por negligencia o que la retarda por descuido, debe reparar todos los daños ocasionados a su cliente.
• No se debe alabar la conducta del abogado que acepta causas que están por encima de sus capacidades o para las cuales no tiene tiempo.
• No se debe gravar al cliente con gastos innecesarios y, en tal caso, el abogado tiene la obligación de restituirlos.
• Es indispensable el estudio de los procesos para deducir los argumentos válidos en la defensa.
• Al defender una causa, el abogado debe ser veraz, sincero, respetuoso, razonable.
• Y, finalmente, los requisitos de un abogado son: la ciencia, la dedicación, la verdad, la fidelidad y la justicia.
La entrega de Alfonso de Ligorio a la vida jurídica y luego a la fe, constituye un admirable ejemplo de laboriosidad. Se dice que le alcanzaba el tiempo para todo: predicaba, confesaba y escribía incansablemente. La explicación es que este clérigo hizo un voto muy curioso: no perder ni un minuto de su tiempo. Y cumplió este mandato hasta el final, pues al morir a los 90 años había producido bajo su pluma 111 libros y más de 2 mil manuscritos.
Esta breve semblanza de la vida de San Alfonso de Ligorio me mueve a desearles que la decepción o el desencanto jamás lleguen a su vida personal o profesional. La desilusión que pueda causarles algún sinsabor hay que enfrentarla siempre con “entusiasmo” y “esperanza”. Y para ello recuerden que toda “esperanza” proviene de los sueños. Porque, como expresara alguna vez el gran emperador Carlomagno: “La esperanza es el sueño de los que están despiertos”.
Confiando en que estarán “bien despiertos” para enfrentar vuestras vidas futuras, termino estas palabras reiterándoles mis felicitaciones, las que hago extensivas a vuestros padres y familiares que con tanta justicia comparten con ustedes este momento de éxito.
Muchas gracias.
![]() |
![]() |
NÓNIMA DE ABOGADOS
Agüero Larrondo, María Magdalena
Alarcón Lastra, Olga Marlene
Alarcón Muñoz, Esteban Enrique
Albornoz Rivas, Fabiola Elizabeth
Allende Cabeza, Sergio Enrique
Alliende Silva, Alejandro Germán
Andrade Vega, Misael Alberto
Bavestrello García, Sylvana Fabiola
Bellei Tagle, Carlos Rodolfo
Beltrand Urra, Rodrigo Alejandro
Bernabé del Pozo, María Pía
Bravo Vega, Macarena Francisca
Brieba Salas, Carlos Alejandro
Cannoni Mandujano, Nicolás Antonio
Collao Barrios, Daniela Cristal
Conti Escudero, Solange Silvana
Contreras Enos, Marcos Gabriel
Contreras Marisio, Leonardo Alberto
Cortez Arellano, Claudia Marlene
Encina Godoy, Danitza Alejandra
Espinoza Ortiz, Jacqueline Verónica
Fuentes Bastías, María Isabel
Fuentes Chacón, Felicia de Lourdes
Fuentes Rojo, Hernán Antonio
Gacitúa Muñoz, Tania Alejandra
Gallardo Pinto, Alejandra del Pilar
González Orellana, Marcelo Patricio
Gutiérrez Basualto, Edgardo Andrés
Ibarra Gutiérrez, Estrella de Lourdes
Idialborde Véliz, Solange Pilar
Jacques Hernández, Carlos Alberto
Larraín Hinojosa, Ximena del Carmen
Mendieta Cortés, Karina Andrea
Morán Tapia, Samantha Patricia Andrea
Moreno Moreno, César Horacio
Moreno Orellana, Catalina Tahia
Moya Avendaño, Gonzalo Antonio
Moya Cañoles, Viviana
Nehgme Cristo, Fahra Gabriela Marina
Ojeda Cea, Ingrid Yanett
Parra Viscay, Milton Antonio
Rodríguez Rodríguez, Mariana Andrea
Rubio Ogaz, Paula Alejandra
Sánchez Ortega, María Piedad
Solís Arredondo, Gabriel Antonio

.jpg)