Juramento de Nuevos Abogados

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Juramento de Nuevos Abogados

 

Cuarenta Licenciados en Ciencias Jurídicas, egresados de universidades de distintas regiones del país, juraron como abogados en ceremonia solemne efectuada en el Palacio de Tribunales.

El acto fue encabezado por el Presidente  de la Corte Suprema de Justicia,  Urbano Marín Vallejo, efectuándose el juramento ante el Pleno de Ministros del Máximo Tribunal.

Esta fue la vigésima sexta ceremonia del presente año, ascendiendo a 1.064 los profesionales titulados a la fecha.

A continuación, transcribimos las palabras del Presidente Urbano Marín Vallejo,  pronunciadas en la ceremonia de juramento.

Colegas Ministros de la Corte Suprema:
Jóvenes Abogados:
Señoras y Señores:

Nos encontramos en la parte final de esta audiencia pública cuya finalidad se encuentra cumplida, pues Uds. ya son abogados.
Pero es bueno advertirles que la posesión de este título no debe llevarlos a suponer que ha finalizado vuestra preparación jurídica y que desde ahora pueden abandonar todo estudio. Ciertamente  es todo lo contrario, ya que a partir de este día adquieren un nuevo y serio compromiso de seguir estudiando, pero en condiciones diversas.
En la dinámica de nuestra profesión es insoslayable la exigencia de una permanente actualización de conocimientos, en la que no cabe la comodidad ni la rutina. Porque una base esencial para superar los obstáculos que se les presentarán en su actividad como abogados, será fruto precisamente del estudio adquirido antaño en las aulas universitarias y de una búsqueda incesante de las nuevas transformaciones que invariablemente sufrirá el derecho.
Por ello, en esta profesión no podemos “descansar”, tenemos que seguir siempre “andando”. Se aplica acá en plenitud esa vieja frase de Cervantes que nos advierte que “el camino es mejor que la posada“.
Es innegable también la verdad de lo que nos expresara un eminente procesalista uruguayo hace muchos años: si el letrado no sigue el estudio constante los pasos del derecho “será cada día un poco menos abogado”. Y este recordatorio es especialmente oportuno en una época, como la actual, de acelerada evolución del Derecho, en que en ocasiones, como expresó otro jurista, “una palabra del legislador basta para reducir a polvo una biblioteca completa”.
 Lo mismo acontece con los cambios que experimenta la jurisprudencia de los tribunales, de los que Uds. mismos serán artífices y que deberán estudiar para invocarla en apoyo de sus pretensiones ante la Justicia. O bien, para instar por cambiarla, si tienen la convicción y los argumentos para lograr este propósito. Recuerden en torno a este punto, que en nuestro ordenamiento jurídico los fallos de los tribunales tienen efectos relativos y sólo son obligatorios en los casos a los que se refieren.
 Pero tengan también en cuenta, nuevos abogados, que en vuestra profesión, como se ha expresado más de alguna vez, no un problema de conocer sólo Derecho puro, ni de ejercitar Derecho práctico. La abogacía es, antes que nada, Derecho vivo.
¿Por qué les planteo esta reflexión? Porque en vuestro ejercicio profesional comprobarán también que habitualmente no es lo único importante la profunda comprensión del derecho, sino más bien el conocimiento de la vida. Y es que la ley no regula caso por caso lo que sucede a diario en la intrincada realidad, sino más bien camina mansamente tras ella, consiguiendo rara vez marchar a su paso. Como expresó don Ángel Ossorio, cuyo sabio consejo hemos citado tantas veces en esta sala: “El derecho positivo está en los libros. Se busca, se estudia y en paz. Pero lo que la vida reclama no está escrito en ninguna parte. Quien tenga previsión, serenidad, amplitud de miras y sentimientos para advertirlos, será abogado, quien no tenga más inspiración ni más guía que las leyes, será un desventurado ganapán”.
Termino estas palabras manifestándoles mi esperanza de que Uds. no pierdan su inclinación por el conocimiento el Derecho, mediante el estudio continuo de las leyes, de la doctrina y de la jurisprudencia. Para este empeño, en último término, recuerden la vieja frase del gran estadista que fue Winston Churchill y que bien les puede ser útil: “No sirve decir, hacemos lo mejor que podemos. Para triunfar y tener los mejores resultados, hay que hacer todo lo que sea necesario“.
Repitiendo nuestras congratulaciones por vuestra titulación, las que extendemos a los padres y familiares que los acompañan, por el apoyo que les prestaron,  les deseamos buen éxito en ese estudio, en la profesión y en la vida.

Muchas gracias.

NÓMINA DE ABOGADOS
Almarza Tyther, Karina Antonieta    
Barahona Estay, Olga Francisca     
Carvajal González, Cristóbal Felipe   
Castillo Carrasco, Marcela Andrea    
Cordero Rischmaui, Miguel Alejandro  
Chahuán Sarrás, Christian Pablo    
Dachelet Cifuentes, Verónica Fabiola  
Fiegelist Aguilera, Macarena Montserrat 
Figueroa Pinto, Paola Andrea   
Frías Rivas, Felipe Ignacio    
Gallardo Álvarez, Carolina Alejandra   
Gesche Schuler, Carolina Andrea   
González Ribot, Patricio Alberto   
Grothe Poblete, Hardy Andrés    
Guajardo Donoso, Rodrigo Alejandro   
Herrera Araya, Gloria Ivania     
Lagos Durán, Pablo David Alejandro  
Maldonado Arredondo, Alejandra Andrea  
Marro Freitte, Luis Felipe      
Montero Cifuentes, Felipe Andrés  
Mora Urrutia, Luis Raimundo     
Muñoz Crema, Karina Carmen    
Muñoz Espinoza, Rosa Ariana     
Muñoz Ruz, Francisco Esteban   
Oliva Mol, Paula Andrea    
Opazo Aguilera, Cristián Adrián     
Peñailillo Vera, Carolina Victoria  
Pérez Curtis, Penélope Sylvia Mary  
Poblete Aravena, Mariela Fernanda  
Raddatz Momberg, Cristóbal Arturo  
Sáez Reyes, Víctor Alfredo    
Salman Gasaly, Fuad Elías      
Sanhueza Muñoz, Pablo Andrés     
Serka Farías, Iván Pedro      
Suazo Briones, Paola Andrea    
Terán Arenas, Adriana de los Ángeles  
Vidal Arriagada, Marcia Paola     
Villalobos Valenzuela, Fernando    
Viñales González, Cristián Manuel Mauricio 
Vorpahl Riquelme, Hans Augusto