Juramento de Nuevos Abogados
Cuarenta y un licenciados en Ciencias Jurídicas, egresados de universidades de distintas regiones del país, juraron como abogados en ceremonia solemne efectuada en el Palacio de Tribunales.
El acto fue encabezado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Urbano Marín Vallejo, efectuándose el juramento ante el Pleno de Ministros del Máximo Tribunal.
Esta fue la vigésima primera ceremonia del presente año, ascendiendo a 862 los profesionales titulados a la fecha.
A continuación, transcribimos las palabras del presidente Urbano Marín Vallejo, pronunciadas en la ceremonia de juramento.
Colegas Ministros de la Corte Suprema:
Jóvenes Abogados:
Señoras y Señores:
En diversas audiencias de juramento anteriores me he referido a ciertos atributos que debe poseer quien en el ejercicio profesional opta por litigar ante los tribunales de justicia. Y me he permitido enfatizar cómo el abogado está llamado a desempeñar el papel de actor de la realidad que lo circunda, contribuyendo a definirla, a darle nuevo sentido y conformarla de una manera distinta si ello fuere necesario.
En esta oportunidad deseo recordar una antigua alegoría que nos transmitía un distinguido ex Presidente de esta Corte. Solía comparar este magistrado el transcurrir de la vida de una persona con un gran “desfile”, en que los hombres, en términos generales -y por la forma cómo participan en ese itinerario- pueden encuadrarse en tres grandes grupos: primero los que van y participan del desfile mismo; en segundo lugar, los que se limitan sólo a observar el desfile; y finalmente, los que ni siquiera saben que hay un desfile, sea por ignorancia o por desinterés.
El primer conjunto –quienes participan del desfile- representa siempre una ínfima minoría: son las personas que “hacen que las cosas sucedan”. Siempre tratan de transformar el devenir para procurar mejorar ese futuro. Crean y se adelantan a su época.
El segundo grupo, algo mayor en número, dijimos que no forman parte del desfile, pero lo observan. Habitualmente se limitan a comentarlo. Para ello expresan ideas tales como. “Que lindo desfile. Cómo me gustaría ir en él. Pero no estoy preparado. Tengo demasiadas responsabilidades. Estoy viejo”. Y miran como el desfile se aleja.
Por su parte, el tercer grupo abarca el resto de la gente, la inmensa mayoría. Ellos ni saben siquiera que se desarrolla un desfile. No les inquieta, aunque no lo reconocen francamente.
Deseo utilizar esta comparación para subrayar que un buen abogado y, particularmente, uno dedicado a litigar ante los Tribunales, debe necesariamente integrar el primer grupo de individuos: los que participan activamente en esta gran “procesión” que es la vida y que hacen que las “cosas sucedan”. Que, como en el caso de los abogados, batallan por hacer justicia; por convencer a los jueces de la bondad de sus alegaciones, por variar con buenos argumentos una jurisprudencia desfavorable; en fin, por obtener fallos conformes a sus pretensiones.
Un filósofo se extrañaba de la mediocridad y falta de creatividad del hombre contemporáneo, expresando la siguiente idea: “alguno escribe la gran música, otro la toca, la interpreta a su propio modo y nosotros la escuchamos, gozándola o criticándola. Somos el público que observa a los actores, a los jugadores de fútbol o que mira la pantalla del cine. Otros escriben los poemas y nosotros los leemos; otros pintan y nosotros nos embobamos con sus pinturas. No tenemos nada y cada vez más la civilización moderna nos está destruyendo, nos vacía de toda creatividad”.
Nuevos letrados, esto no puede suceder a un buen abogado. El abogado es una especie de guerrero comprometido en una lucha. Ejercer la profesión del derecho significa enfrentar a un adversario. El proceso coloca a dos intelectos entrenados en el arte de la solución de conflictos en posiciones contrapuestas. Por ello, el esfuerzo de un abogado dirigido a persuadir y convencer al juez debe tomar en cuenta la presencia polémica del letrado adversario. El talento, la inteligencia, el conocimiento y la experiencia de un abogado serán aplicados en la conquista del objetivo: lograr una sentencia favorable a los intereses de vuestro defendido.
Pero debo advertirles que en ese empeño sean cautos y deferentes con el papel del juez. Porque la profesión jurídica consiste en algo más que hacer triunfar una acción o ganar un pleito. Es cierto que la justicia no podría funcionar sin abogados, porque precisa que presenten los casos al juez para que éste pueda hacer actuar la ley y afirmar el derecho. Por ello, recuerden siempre que vuestro deber es hacer valer el interés de sus clientes, pero para que sea el juez quien haga valer la justicia. Porque al interés de una parte y de su abogado, corresponde el desinterés del juez. A la parcialidad de aquéllos, la imparcialidad del juzgador.
Mis deseos finales para Uds., nuevos abogados, son que tengan éxito en su lucha por el derecho y que ese éxito los llene de satisfacción a Uds. y a quienes los acompañan en esta audiencia.
![]() |
![]() |
NÓMINA DE ABOGADOS
Abarca Jara, Macarena Rossana
Acevedo Yáñez, Christian Leonardo
Adrians Díaz, Gabriela Paz
Álvarez Gaete, Francisca Amanda
Bastidas Araya, Rodrigo Andrés
Bopp Espinoza, Luis Felipe Hernán
Catalán Brunet, Eduardo Javier
Contreras Lagos, Eduardo Alberto
Cornejo Sandoval, María Fernanda
Dittborn Chadwick, Antonio Eugenio
Esquer Figueroa, Constanza Andrea
Estelles López, María del Carmen
Figueroa Prudant, Marta Verónica
Gatica Gutiérrez, Andrés Alfonso
González Caro, Jaime Patricio
González del Canto, Leonardo Andrés
Hernández Merino, Francisco Javier
Hurtado Balmaceda, José Luis Ramón
Juacida Israel, Soledad Alejandra
Larraín Erazo, Bárbara Andrea Catalina
Lepe Hermosilla, Karen Rocío
Massaro Mayorga, Mónica Paz
Morales Mutis, Antonio Esteban
Muñoz Miranda, Paulina Andrea
Pereira Gómez, Cecilia Carolina
Pérez Palma, Mariana Alejandra
Petersen Cruz, Margarita Ettrup
Pietroboni Fuster, Carla Cecilia
Prieto Arroyo, María Constanza
Rillón Fontaine, Pablo Sergio
Rojas Somerville, Juan Antonio
Salvador Winter, María Carolina
Sánchez Nieto, Pamela Lorena
Sandoval Villagrán, Cristián Alejandro
Sepúlveda Castillo, Juan Pablo
Serrano Cofré, Ricardo Cristián
Silva Villarroel, María Noé
Urrutia Ruz, Lorena Ernestina
Vial Balladares, Víctor Eduardo
Villacura Carrasco, José Alberto
Wolleter Eguiguren, Isabel Margarita
.jpg)
