Celebración Día del Juez
Transcribimos palabras del Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Enrique Tapia Witting, en ceremonia organizada por la Asociación Nacional de Magistrados de Chile.
Constituye para mí una inmensa satisfacción el estar presente y más aún poder dirigirles unas palabras de saludo en este día del Juez.
Hace ya muchos años, en un tribunal de simple departamento, como se decía entonces, fui juez por primera vez. El orgullo de serlo, para en ese entonces joven abogado, era inmenso, muchos sueños se cumplían.
Han pasado los años, ya muchos, he llegado a un cargo jamás soñado, y además inmerecido, ¡son tantos los jueces con un gran talento que no lo han logrado!.
Todo ello me da, no la autoridad, pero si la facultad de compartir con Uds., especialmente con los más jóvenes, algunas ideas.
Desde luego, ser juez importa ejercer la profesión de abogado poseyendo una fuerte vocación de servicio público, que se debe traducir en la necesidad de provocar la paz social a través de una decisión justa de los conflictos inherentes a toda agrupación humana.
Llevarán como jueces una vida austera, pero jamás aislada de la sociedad, estarán sin duda inmersos en ella. La familia, las amistades, la vecindad en general, les proporcionarán, además los necesarios nutrientes de experiencia para la justicia de vuestros fallos.
No olviden jamás que los jueces estamos para servir y no para ser servidos.
Hoy es un día de alegría, es, podemos decir, el cumpleaños de nuestra profesión. Allá por diciembre de 1986, el Comité Ejecutivo de la Asociación Nacional de Magistrados bajo la Presidencia de don Alfredo Pfeiffer instaura su celebración. Compartamos, en consecuencia todo aquello que nos une, olvidemos, un poco nuestras pequeñas diferencias. Hago mías todas las palabras de la colega Francisca Zapata, vertidas hace poco en una revista especializada.
Permítaseme una reflexión acerca de por qué no se llama a este día el de “los jueces” o “de la magistratura”, y pienso en lo solitario que a veces resulta el trabajo del juez. Sobre todo si pensamos en los rincones más apartados de nuestro país.
Es en medio de esa soledad y silencio, que también se da en las grandes ciudades, que puede el juez llegar a la convicción que con su decisión está otorgando justicia y se ajusta al derecho. En esto recurro a una cita del destacado Piero Calamandrei:
El juez “debe tener una conciencia humana, totalmente dedicada a la difícil misión de hacer justicia, dispuesta a aceptar sobre sí toda la responsabilidad de la decisión, que no es el producto de una decisión aritmética, sino el resultado de una elección moral.”
Parabienes al Presidente y Directorio de la Asociación Nacional de Magistrados, por celebrar tan magníficamente este día. Muy especialmente parabienes a los colegas premiados, a través de ellos formulo un sentido reconocimiento a la labor de todos los jueces, en sus distintas competencias y especialidades a lo largo y ancho del país.
Muchas gracias.